¿Deberían los
conductores pedir una Fanta cuando vayan a un matrimonio y les sirvan un
salmón? Daniel Greve, cronista gastronómico y wine writer, entrega su opinión y
algunos tips para sobrevivir sin sed con la nueva ley.
Aún guardo en mi billetera la última licencia de conducir que saque en mi vida. Venció el
año 2007, pero ya en el 2005 había decidido no manejar más. (En: In vitro.,
N°90, Abril 2012, páginas 18 a
22, disponible en Biblioteca San Joaquín).

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