Se espera que
la próxima generación de biocarburantes se obtenga a partir de desechos
vegetales sin valor nutritivo.
Para ello es
necesario descomponer la lignocelulosa, la mezcla que da a las plantas su
carácter leñoso.
A tal efecto
sirve algunas enzimas, pero por el momento resultan caras y de difícil
aplicación industrial. (ARTICULO DE REVISTA: EN: INVESTIGACIÓN Y CIENCIA, Nº
431, Agosto 2012, páginas 74 a 81, disponible en Biblioteca San Joaquín).

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