Nos estamos acostumbrando a vivir en un estado de tensión permanente. Le
echamos la culpa al tráfico, a los horarios laborales e incluso a lo
demandantes que son nuestros hijos. Sin embargo, nuestro cuerpo no esta hecho
para soportar tanto estrés. La única solución es hacer un cambio de vida y
volver a disfrutar. (ARTICULO DE REVISTA: EN: Hacer FAMILIA, Nº 196, junio
2012, páginas 15 a 22, disponible en Biblioteca San Joaquín).

No hay comentarios:
Publicar un comentario