El tema de la violencia contra la mujer es un tema que se
arrastra por siglos en nuestro poblado y sufrido planeta. Las causas son múltiples y el problema se
puede enfocar desde el individuo hasta explicaciones culturales, antropológicas
y sociológicas. En fin causas más o
causas menos el asunto es injustificable y totalmente condenable.
Hay un autor sueco llamado Stieg Larsson que grafica como la
violencia contra la mujer no discrimina
clases sociales ni tipos de culturas y
como puede llegar a afectar a las mujeres
con la complicidad de una gran parte de
la sociedad.
Los hombres que no amaban a las mujeres es el primer libro de
una trilogía que vale la pena leer para acercarse a esta dolorosa realidad. Publicada
en España en el año 2008 por la editorial Destino, esta novela negra trata
sobre un reputado periodista de investigación (Mikael Blomkvist) que es
contratado por un millonario sueco para investigar la desaparición de su
sobrina. Poco a poco este periodista comienza a descubrir una serie de intrigas
económicas al interior de esta acaudalada familia, como asimismo a conectar y
relacionar una serie de atrocidades cometidas contra mujeres en ese pueblo.
A lo largo de sus investigaciones este periodista recibe la cooperación de una joven punk (Lisbeth Salander) que es hacker y que a través de las páginas de este libro vamos conociendo su historia personal, marcada trágicamente también por la violencia intrafamiliar y contra la mujer. A pesar de esto Lisbeth, en una actitud de extraordinaria resiliencia logra reinventarse y sobrevivir en una sociedad supuestamente pluralista pero que en la realidad no lo es tanto.
A lo largo de sus investigaciones este periodista recibe la cooperación de una joven punk (Lisbeth Salander) que es hacker y que a través de las páginas de este libro vamos conociendo su historia personal, marcada trágicamente también por la violencia intrafamiliar y contra la mujer. A pesar de esto Lisbeth, en una actitud de extraordinaria resiliencia logra reinventarse y sobrevivir en una sociedad supuestamente pluralista pero que en la realidad no lo es tanto.
Stieg
Larsson (Suecia, 1954 - 2004)

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